Rutina básica para piel grasa — guárdala para usarla
Para la piel grasa, lo fundamental es el equilibrio entre grasa e hidratación, no «lavarlo todo». Si te limpias hasta sentir la piel demasiado tirante, la producción de grasa puede aumentar.
Rutina para piel grasa
Mañana
- Limpiador en gel (o agua tibia)
- Tónico hidratante ligero
- Sérum de niacinamida
- Crema en gel
- Protector solar ligero
Noche
- Aceite/agua limpiadora
- Limpiador espumoso de pH ligeramente ácido
- BHA (2–3 veces por semana)
- Crema en gel
Si omites la hidratación porque tienes la piel brillante, es fácil que sientas tirantez por dentro.
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Una cosa que añadir a la plantilla: no hace falta que la piel grasa prescinda de la hidratación ni de la protección solar. Al principio, en lugar de añadir más pasos, prueba a empezar de forma sencilla:
Mañana: agua tibia o un limpiador en gel suave → loción ligera o hidratante en gel → protector solar con SPF 30 o superior. Si por la mañana apenas tienes grasa, puede que sea suficiente lavarte solo con agua.
Noche: si te has aplicado bien el protector solar, lávate suavemente con un limpiador y termina con la misma crema hidratante. Si después de lavarte la cara sigues sintiendo tirantez o escozor, puede ser señal de que el limpiador es demasiado fuerte o de que te lavas con demasiada frecuencia.
Si te preocupa el exceso de brillo, puedes considerar un producto con niacinamida, pero es más prudente no añadir varios activos a la vez y observar cómo reacciona la piel empezando por una concentración baja. Tampoco hace falta empezar a usar ingredientes exfoliantes a diario. Incorpora los productos nuevos de uno en uno y consulta con un dermatólogo si la irritación persiste o si notas cambios repentinos en la piel.