Tu rutina facial es sólida. ¿Y qué hay de tu cuello y el dorso de las manos?
El cuello y el dorso de las manos reciben mucho sol y muy poca atención, por eso suelen parecer más envejecidos que el rostro. La buena noticia: no necesitas productos distintos para empezar.
Extensión sencilla
- Lleva la crema hidratante facial hasta el cuello con movimientos ascendentes
- Protector solar en el cuello, las orejas y el dorso de las manos
- Crema de manos después de lavarlas; crema de manos con protector solar durante el día
- Si usas retinoides, empieza a aplicarlos en el cuello con menos frecuencia que en el rostro
¿Qué zona se suele olvidar más al aplicar protector solar?
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La solución más sencilla es ampliar la rutina que ya tienes: aplica la crema hidratante y el protector solar más allá de la línea de la mandíbula, por la parte delantera y los lados del cuello, y por el dorso de las manos. En el cuello, acuérdate de los lados que se suelen pasar por alto y de la zona bajo la línea del cabello; en las manos, incluye los dedos y la zona alrededor de las uñas.
Por la mañana, usa un protector solar de amplio espectro con SPF 30 o superior, y vuelve a aplicarlo si vas a estar al aire libre durante un rato, especialmente después de lavarte las manos. Es mejor un protector solar que realmente dejes junto a la puerta o en el bolso que una «crema para el cuello» especial que te olvides de usar. Por la noche, tu crema hidratante habitual es un buen comienzo; si ya usas un retinoide en el rostro, no lo extiendas automáticamente al cuello, que puede irritarse con más facilidad. Empieza con cuidado y deja de usarlo si causa irritación persistente.
Yo diría que las manos son la zona más fácil de olvidar. ¿Qué recordatorio te funciona mejor: dejar el protector solar junto al lavabo o llevar un tubo pequeño?